Sigo sin comezón en ninguna parte y sin ictericia.
Los caballos del corazón de baby g laten suficientemente fuerte y, gracias a un aparato que encontramos en una publicidad de una revista y que pudimos comprar en una farmacia -era el último-, podemos oír su corazón a cualquier hora del día. Esperamos sentirlo siempre, siempre.
El día de ayer fue uno de los más horribles que espero no se vuelva a repetir a breve. No le conviene enfermarse durante las fiestas, mucho menos en Italia.
Los servicios en el hospital que hemos escogido para el nacimiento de baby g nos ha desilusionado profundamente, lo mismo otro famoso hospital materno-infantil milanés.
Nadie se imaginaba el via crucis que habríamos de recorrer para poder realizar la prueba de los ácidos biliares y que los resultados de la misma pudieran estar listos a la brevedad. En el primer hospital, sin más, la tipa de la ventanilla de la recepción de solicitudes de análisis nos dijo que "esos análisis no los realizaban ahí"... ¿Qué?... ¡¿Pero qué raza de estúpido puso a una estúpida ahí?!. Después de madrugar, estar en ayunas y esperar el turno para llegar a la ventanilla con "prioridad para señoras preñadas", recibir una respuesta de este tipo y que la tipeja en cuestión baje la cortina y haga sonar su timbre para hacer pasar el número siguiente... no sé ni cual adjetivo darle.
Nos quedamos en el limbo y en tierra de nadie, haciendo llamadas, lloré muchísimo, me sentía frustrada y muy triste. Buscábamos desesperadamente donde podríamos hacer los análisis y que éstos pudieran estar listos en 2 días. Fuimos a ese famosísimo hospital dedicado a la salud de las madres y sus hijos. Había una fila impresionante, todavía llegamos a una hora en la que se podía tomar turno, esperamos casi 50 turnos antes de que llegara el nuestro. Solicitamos los análisis y, sorpresa, la fecha de entrega de los resultados decía 29 de enero de 2010. Habíamos dicho que eran urgentes, pues nada, así se las han gastado con la urgencia. Más crisis de nervios, más llorar y a sentirnos más solos que nunca. Llamé a mi doc para contarle las novedades, me repite que esté tranquila, como me había dicho el día anterior, ¿que no me acuerdo que baby g está bien?, claro que me acuerdo, pero en cualquier momento puede ponerse mal. Más teléfonos y nombres de lugares donde podríamos hacer los análisis, más llamadas para preguntar cuando podían hacerlos y la fecha de entrega, más incertidumbre, más angustia.
Regresamos a la casa sintiéndonos fatal, con mucha rabia, mucha tristeza, los ojos secos de tanto llorar, con un lugar en donde los podían realizar el lunes 4 y los entregarían el próximo jueves 7, lo mejor que pudimos obtener. Comimos sin ganas, y eso que en todos los lugares y en todos los hospitales las preñadas tenemos "prioridad", pero si una pasa 18 horas en ayunas, hombre, menos mal que tenemos prioridad.
A las 3 de la tarde más llamadas, una esperanza nueva se abrió y nos ayudó a cambiar el ánimo de las cosas, si tenemos el ánimo alto -y los ácidos biliares bajos- creemos de verdad que baby g va llegar bien a pesar de todas las angustias de estos días. Mientras su mamá lloraba tanto se movía muchísimo y le agradezco mucho que mande esas señales a su modo, porque quiere decir que sigue ahí y está bien.
Hoy en la mañana finalmente pudimos hacer los análisis para conocer los niveles de los ácidos biliares, a través de estos análisis obtendremos la confirmación de que la enfermedad está en curso o no -
colestasis gravídica-. Hasta ahora el único síntoma que he presentado son los niveles de las transaminasas elevados.
Para nosotros la noticia de un buen año nuevo llegará más tarde, esperamos con muchas ansias el próximo 4 de enero, cuando podremos obtener, finalmente, los resultados de los análisis que confirmarán o negarán la existencia de la enfermedad.
Será un fin de semana larguísimo, no me importan sus festejos, ni sus fuegos artificiales, me importa solo que baby g esté bien, que resista y, una vez que conozcamos los resultados, esperamos poder tomar decisiones acertadas y esos malditos hospitales no las cambien o las minimicen.